Sketchbook´s

Mis cuadernos de bocetos representan un instrumento académico, no solo donde apunto mis ideas sobre potenciales proyectos, sino además en donde procuro aprender de los maestros del pasado, para ello me valgo de diversas técnicas, óleo sobre papel preparado, carbón, pastel o tinta. Cada página funciona como un laboratorio visual: ensayo composiciones, experimento con la luz y la sombra, y registro valores tonales que más tarde podrán incorporarse a piezas mayores. No busco la perfección inmediata; más bien, privilegio la observación sostenida y la repetición, convencido de que la soltura técnica nace de la práctica constante. Esta variedad me permite abordar futuros trabajos con mayor certeza sobre las decisiones formales y materiales.

Más allá del aprendizaje técnico, los cuadernos guardan el rastro de mis dudas y descubrimientos. Hay páginas que muestran fracasos útiles, otras que contienen soluciones inesperadas; todas contribuyen a un archivo íntimo de procesos. Cuando consulto estos cuadernos, no solo reconozco una evolución estilística, sino también las constantes preocupaciones temáticas que atraviesan mi trabajo: la atención al detalle, el interés por la memoria y la manera en que la curiosidad intelectual se transforma en motivo plástico.

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