Naturaleza muerta

Mis bodegones y naturalezas son fruto de la observación pausada y del deseo de captar lo cotidiano con honestidad. Busco la quietud que revela texturas, la luz que define volúmenes y los espacios negativos que permiten respirar a los objetos. Cada pieza nace de una selección deliberada: frutas con piel marcada por el tiempo, cerámicas con esmalte gastado, telas con pliegues naturales. No persigo la perfección técnica como fin absoluto; prefiero transmitir la verdad visual de lo simple, el carácter singular de lo común.

En la composición, priorizo el equilibrio y la armonía cromática. Trabajo con paletas reducidas para que la luz y la sombra ganen protagonismo. La madera, el metal y la cerámica dialogan en mi mesa de trabajo, y dejo que la disposición surja de ese encuentro, siempre respetando la integridad de cada objeto. Las imperfecciones son celebradas: una mancha, una grieta o una etiqueta despegada cuentan historias y enriquecen la lectura del cuadro. La técnica que empleo combina capas finas y observación directa del modelo. Pinto con calma, permitiendo que la imagen se revele gradualmente. Esto me permite captar matices de color sutiles y variaciones en la textura que, de otra forma, pasarían desapercibidas. El resultado es una estética sobria, contemplativa, que invita a detenerse y reconocer la belleza en lo ordinario.

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